¿Qué es IBOY?

Experiencias de viaje

Iboy

Iboy, “armadillo” en varios idiomas mayas, da nombre a un proyecto de turismo que ofrece experiencias a viajeros en busca de aventuras auténticas para conectarse con los territorios y la cosmovisión maya en Guatemala. El armadillo es un pequeño y simpático mamífero con un papel protagónico en los ecosistemas y la cultura de los territorios mesoamericanos.

Aventurero, juguetón, inquieto, curioso, el armadillo recorre los secretos de la selva y el campo caminando con agilidad y soltura. Incluso se convierte en una “bolita” para trasladarse y protegerse, lo que desde la mitología le otorga la capacidad de moverse entre los mundos. Con sus hábitos misteriosos y sigilosos, el armadillo contribuye con la ecología de los lugares por los que pasa.

El armadillo en color rojo y un detalle azul simboliza a un espíritu acorazado que nos guía y acompaña por los hábitats y los lugares sagrados de sus territorios, invitándonos a protegerlos y admirarlos con respeto y alegría. Jugando con la palabra, Iboy suena a “Y voy” en español, de modo que si nos preguntan. ¿A dónde vas? Podemos responder: Voy a la aventura y voy al sentir maya.

Alguna vez has viajado en el

espacio-tiempo

El tiempo no es un concepto abstracto para los mayas, sino el evidente y eterno latido cíclico del espacio, un fluir eterno que da a los seres múltiples cualidades y significados, muchas veces paradójicos. El espacio-tiempo maya es un eterno presente. Estar después de un suceso y a la vez “hallarnos” nuevamente frente a él; es encontrarnos a nosotros mismos en el pasado, en el futuro, en el ahora/presente.

El espacio-tiempo en la filosofía maya es una experiencia espiritual y cósmica que llevó a esta milenaria cultura a una fascinación tal, que le permitió desarrollar sistemas calendáricos y de vida que muestran la danza infinita de los seres con el Universo. Nada se crea y nada se pierde: todo se manifiesta, se teje, se deshace y rehace (o renace) perpetuamente.

Los mayas, por milenios, se han acercado (o contemplado las) a las estrellas, han abrazado el cosmos y la naturaleza para comprender su relación con el espacio-tiempo, con el Todo -la vida, el alma, la muerte…-. Crearon formas de sentir, de vivir, de comunicarse, de ser en esa totalidad. Comprendieron la indivisible conexión sagrada en la que ríos y planetas, volcanes y animales, piedras y seres humanos… somos uno. Somos el viento, el agua, las plantas, la luna… y ellos son nosotros en un eterno entrelazarse (entretejido). Por eso los mayas hablan a la naturaleza. Ella escucha. Y les responde (o y les aconseja).